“Quien se atreve a enseñar, nunca debe dejar de aprender.” John Cotton Dana
“Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñas.” José Ortega y Gasset
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15 may 2013

Reflexiones sobre el peso de la Iglesia Católica en la historia reciente de España. Actualidad de José Canalejas

Quiero refrescar este artículo que ya se trabajó en el curso anterior. La idea de publicarlo en aquella ocasión partía de una serie de comentarios que surgieron en el aula a raíz del papel de la Iglesia en la historia reciente de España. Comentábamos entonces que no podíamos estudiar la II República y la Guerra Civil olvidándonos del contexto europeo de aquellos años: fuerte crisis económica y la consiguiente crisis de las democracias de la Europa de entreguerras, consolidación de la Unión Soviética, ascenso de los fascismos... Y lo comentaba porque algunos parecían empeñados en ver la historia de España como una anomalía al margen del resto del continente, partiendo de una idea de la historia de España que, quizás nos viene del pesimismo de la Generación del 98 y del 14: una visión pesimista que empieza a fraguarse con la oportunidad perdida que supuso la Constitución de Cádiz y que acaba con la pérdida de las últimas colonias a finales del siglo XIX.  Francesc de Carreras escribía en La Vanguardia:

Con motivo de celebrar este año el segundo centenario de la Constitución de 1812, se ha sostenido que las Cortes de Cádiz fueron una gran ocasión perdida para dar un giro a la historia de España y orientarla por la senda liberal, pero desgraciadamente el intentó se frustró y el liberalismo español apenas volvió a levantar cabeza y, cuando lo hizo, fue durante muy breves e inestables periodos que apenas dejaron huella. En conclusión, España quedó estancada y no evolucionó al compás de los grandes estados occidentales: no hubo desarrollo económico, ni político, ni social, ni cultural comparable al del resto de Europa. Sólo con la democracia actual y la entrada en la Unión Europea hemos pasado de ser diferentes (el famoso Spain is different) a ser normales, de ser una excepción en nuestro entorno de países avanzados a formar parte de ellos.


Catedrático de Derecho Constitucional de la UAB . Extracto del artículo ¿España ha sido diferente?, publicado en La Vanguardia el 23 de agosto de 2012

En el citado artículo, se nos recuerda también la visión contrapuesta a este pesimismo, esgrimida por historiadores de prestigio que han profundizado en el tema, aportando alguna hipótesis interesante: desde Vicens Vives a Santos Juliá (que cita a su vez un interesante estudio de José Varela Ortega sobre la Restauración) o Nigel Towson, con su monografía sobre el primer tercio del siglo XX en España (¿Es España diferente?, Taurus, Madrid, 2010). Estos historiadores nos sugerían que el sostenido crecimiento económico en las tres primeras décadas del siglo o el desarrollo científico y cultural (la Edad de Plata), convertían a España en uno más de nuestro entorno, no tan distinto al resto de potencias occidentales.

Francesc de Carrears acaba el artículo con lo que él considera la verdadera anomalía: La anomalía fue Franco. En lo demás, España ha sido un país europeo normal.

Y aquí viene el debate que se abrió en el aula, porque algunos alumnos recordaban cómo la Iglesia Católica había sido uno de los agentes más activos en contra de cualquier intento modernizador de nuestro país. Y cómo además, la reforma religiosa que se intentó llevar a cabo durante la II República, no era ninguna novedad en muchos aspectos, pues unos cuantos años antes, José Canalejas ya intentó hacer algo parecido.
Sería, por tanto, el papel jugado por la Iglesia en nuestra historia reciente, uno de los hechos diferenciales de España, una de esas anomalías que sí marca una clara diferencia con lo que había ocurrido en nuestro entorno.

Por eso rescato este artículo que habla de José Canalejas, asesinado en 1912, (casi veinte años antes de que se proclamase la República, y por cierto, católico practicante), para que os hagáis una idea de que la denominada cuestión religiosa, no era algo nuevo que nacía con el régimen republicano, sino más bien una constante en nuestra historia que ya dura demasiado tiempo.

El enlace que os pongo no es a El País, donde fue publicado, sino a la página www.claseshistoria.com que recoge este artículo. Leerlo y escribir vuestra opinión personal. Por cierto, ¿qué quiere decir el autor cuando afirma que para José Canalejas en la España de principios del siglo pasado: "No hay un problema religioso, hay un problema clerical"?.

Actualidad de José Canalejas


20 dic 2012

Filmoteca de RTVE

RTVE.es estrena la web de la Filmoteca. Descubre este impresionante archivo audiovisual
Más de más de 700 horas de la historia de España, con una cantidad enorme de documentales casi inéditos de la I Guerra Mundial y mucho más. Pincha en la imagen para acceder

5 dic 2012

Pioneras de la Democracia

EL PAÍS
Reunimos a seis de las 27 mujeres que había en las Cortes cuando se creó la Carta Magna de 1978


15 sept 2011

La verdad (histórica) y la objetividad del profesor de historia


Muy interesante el valor que vamos a trabajar durante el curso 2011/12 en el colegio: la Verdad. Y muy interesante, digo, porque ¿a caso es otra la tarea del historiador (y por extensión la del profesor de Historia o Ciencias Sociales) más que la “búsqueda de la verdad”?. Pero, ¿qué es la verdad en Historia?, ¿cómo se llega a conocer la verdad histórica?

Lo que me ha quedado claro este verano (más claro todavía después de leer a Paul Preston) es que debemos enseñar a nuestros alumnos a que no todo vale cuando se habla de la búsqueda de la verdad histórica. Ésta, se busca afanosamente por historiadores honestos que investigan, contrastan, y hacen referencia siempre a todo tipo de fuentes y documentos fiables y comprobados. El problema, sin embargo, reside en que no todos los historiadores son así. O ni siquiera son verdaderos historiadores. Algunos parten ya de un punto de vista a priori de los hechos y se limitan a buscar todo aquello que corrobore sus tesis.

Si estamos de acuerdo que la subjetividad humana es inevitable, debemos diferenciar claramente cuándo esa subjetividad se atempera mediante la honradez del historiador y cuándo se utiliza para manipular. En España, esta cuestión la estamos viviendo desde hace mucho tiempo, por desgracia. Desde 1996 aproximadamente, estamos asistiendo a un revisionismo soez que utiliza la Historia, descarada y abiertamente de forma partidista, fomentado todo ello desde diversos medios de comunicación. (Aunque la última polémica no la ha generado, sin embargo, ningún  periódico, radio o  televisión sino, agarraos fuerte, la Real Academia de la Historia. Sobre este asunto os recomiendo encarecidamente el siguiente artículo: La Academia y la Historia. Julián Casanova. El País )

Y todo este lío, ¿a qué viene?. ¿por qué comienzo el curso con este rollo tremendo sobre la verdad verdadera y las medias verdades y mentiras gordas en torno a la Historia?. Es el resultado de una profunda reflexión después de haber leído la última obra del historiador británico Paul Preston, El holocausto español.  Odio y exterminio en la Guerra Civil y después. Debate, 2011. Se te queda helada el alma con cada página de esta ingente obra, que al historiador británico le ha supuesto muchos años de trabajo, sudor y lágrimas. Al acabar el libro, comienzo a pensar cómo narrar los hechos en el aula, cuando lleguemos a la Unidad Didáctica que trata la Guerra Civil española: ¿me limito a que todos estudien lo que el libro propone, de una manera más o menos aséptica?, ¿vemos algún vídeo sobre el asunto y trabajamos unos textos que después comentaremos… y ya está?.

Pues no. De ninguna manera. No hay posibilidad alguna de ser neutral. Ni quiero ni puedo ni, sobre todo, debo ser imparcial. Mi labor como profesor me obliga a mojarme, a olvidar algunas sandeces del tipo: "cuando entras en un aula debes ser totalmente aséptico", que nos decía alguna profesora, de cuyo nombre no quiero acordarme, en la facultad. Partimos de la base de que en una sociedad libre, amparada por una Constitución democrática (y ratificada mayoritariamente por todos los españoles), mi primera labor como docente es educar a los alumnos dentro de ese marco, imparta la materia que imparta.

Por lo tanto, si estamos en una democracia y yo, como profesor, debo fomentar los valores y las actitudes democráticas entre mis alumnos, no puedo justificar de ningún modo a los que causaron una guerra civil en España e implantaron una dictadura atroz durante casi cuarenta años. Aunque esto levante sarpullidos  y polémicas todavía hoy. Aunque haya muchas visiones distintas sobre el asunto, diametralmente opuestas. Aunque media clase política española se siga negando a condenar el régimen franquista. Aunque se haya implantado una visión de aquella época en la que no hubo buenos y malos, en la que todos fueron iguales.

Para no extenderme demasiado, voy a terminar este primer artículo del curso extractando una entrevista que Juan Cruz le hizo a Preston en el País Semanal, y que leí este verano, cuando ya había empezado la lectura del citado libro.

[…]
Al estudiar las condiciones de vida de los mineros de Asturias o, más todavía, de los jornaleros del sur, me indignaba y me preguntaba: Cómo es posible, primero, que haya gente viviendo en esas condiciones, y más todavía, que hubiera los que se oponían a las reformas para mejorar sus vidas?". Las reformas de la República, denunciadas por la derecha como revolucionarias y como locuras, me parecían humanitarias. Esto me provocó o estimuló una actitud que yo diría ética respecto a lo que estaba estudiando.
[…]
Sí, hay esa tendencia a decir que todos eran igual de malos
Y es una tesis que prospera entre historiadores serios y merecedores de respeto: todos eran igual de malos, hay una equivalencia de culpa para la guerra civil española Y de la República van sumando los actos de violencia y resulta que había más cometidos por personas de izquierda Eso responde a una metodología estadística que no reconoce la realidad de las circunstancias. Es decir, los propietarios tenían muchísimas armas sin tener que recurrir directamente a la violencia, no tenían que ir y pegar a nadie, los podían destrozar económicamente El gran fallo de esa historiografía de equivalencia es su falta de empatía humana; es no entender lo que supone la desesperación de los obreros que tenían que presenciar una situación en la cual sus hijos morían de hambre o de falta de tratamiento médico.
Da escalofríos lo que usted cuenta sobre la construcción del odio entre nosotros
Ahí habría que añadir el poder de la prensa de entonces. Hoy día es otra cosa, porque se han fragmentado los medios. Pero entonces lo que se repetía constantemente acababa siendo creído. Se fomentó la envidia a partir de las comparaciones económicas; estaba el señoritismo El libro está lleno de citas representativas de la construcción de ese odio Mire lo que dice aquí este señorito, que los señoritos son los verdaderos demócratas porque se follan a las hijas del pueblo. Ya no estamos hablando de la construcción de la envidia, estamos hablando de la construcción del odio. Los responsables realmente son pocos; las víctimas, muchísimas. Ese es el asunto. Si los que decían que lo hacían por patriotismo, para salvar a España, hubieran sido consecuentes, el mismo 18 de julio habrían propuesto un gobierno de coalición con militares. ¡Ni hablar! Ya habían decidido que había que matar a las autoridades republicanas y a los oficiales de los sindicatos La idea de que los fallos de la República, que los hubo, justificaba la matanza me cuesta aceptarla. Por eso a quien dice que, siendo hispanista, uno debe ser totalmente aséptico y frío, le diría que, por supuesto, eso se puede hacer así si no tienes simpatía humana. Y yo la tengo respecto de España.

Bueno, pues eso. Feliz curso 2011-2012. Y recordad que "La verdad os hará libres".

30 may 2011

Enseñanza y Cultura en la Segunda República

Uno de los objetivos de la Segunda República fue la generalización y la dignificación de la enseñanza. Por otro lado, no nos podemos olvidar de los intelectuales y el papel que jugaron en la república: la denominada Edad de Plata de la cultura española, recoge los frutos de la centuria anterior y durante el primer tercio del siglo XX experimentará un desarrollo espectacular que cuajará definitivamente con la proclamación de la Segunda República, en la que literatos, filósofos, artistas y científicos desempañarán un papel fundamental.

Os presento a continuación, una serie de enlaces con los que podéis ampliar esta información y trabajar más a fondo estas cuestiones relacionadas con la educación y la cultura. Me gustaría que os sirviesen para responder a algunas preguntas, como: ¿cuáles fueron las novedades educativas que implantó el Gobierno republicano?, ¿qué era La Barraca?, ¿qué eran las Misiones pedagógicas?, ¿qué es la Residencia de Estudiantes y quién se alojó en ella?.


Reportaje de El País: La Escuela de la II República

Direcciones sobre la Cultura en la España del primer tercio del siglo XX